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La historia reciente de Torremolinos tiene una fecha que debemos remarcar por su importancia, la del 27 de septiembre de 1988, fecha en la que la localidad se segregó de Málaga. Pero la historia de estas tierras se empieza a escribir mucho más atrás, en concreto hace 150.000 años. En diferentes excavaciones realizadas en los alrededores del Castillo de Santa Claras diversos arqueólogos han encontrado restos humanos que podrían trasladarse a la prehistoria, la Cueva Tapada o la Cueva del Encanto son algunos de los lugares donde se han encontrado estos tesoros históricos. Es por ello que la presencia del hombre en estas tierras están datadas en el neolítico.
Después, hace unos 2000 años se tiene constancia de la estancia de los romanos en estas tierras, los romanos que construyeron la calzada que unía Cádiz com Málaga, a lo largo de esa calzada se suceden las fábricas de salazón, como las que conocemos en la Playa de Bolonia, Cádiz, en Baelo Claudia, o las que tuvieron en Torremolinos, concretamente en la finca Cizaña Baja, otra en Los Álamos y otra en el Bajoncillo.
Al igual que en toda Andalucía, tras los romanos hay que destacar la época de los visigodos y posteriormente la llegada de los árabes. Los árabes tuvieron una importancia vital, de ellos es la construcción de la Torre de los Molinos, que posteriormente daría nombre al municipio. Después llegó la Reconquista por parte de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y Torremolinos empezó a forjar su identidad como municipio.
Con los Reyes Católicos comienza la proliferación de los molinos de agua, de los cuales se abastecían las localidades cercanas, la pureza del agua de los manantiales de la zona hacía posible esta circunstancia, era un agua demandada, es por ello que Torremolinos siempre fue un paso obligado de los barcos que marchaban en campaña y que se detenían en Torremolinos para buscar agua y víveres para aprovisionarse de cara a las campañas.
En 1704 una flota británica quiso agua de los molinos y un canje de prisioneros españoles por británicos, las autoridades se negaron y como consecuencia atacaron la ciudad devastando todo cuanto encontraron a su paso, entre ellos los molinos. Estos acontecimientos propiciaron la construcción de los que hoy conocemos como el Hotel de Santa Clara, que antiguamente fue el Castillo Fortaleza de Santa Clara.
En 1849, 14 de esos molinos habían sido reconstruidos. La industria molinera prosperó hasta los años 20 del Siglo XX, cuando la expropiación de las Aguas por parte de Málaga condenó a esta actividad a la desaparición.
Molino de Inca, Molino de Batán, Molino de Cea son algunos de los nombres que tenían aquellos molinos. |